Familias en su presencia · Día 6
Orar sin rendirse
Parte 1 de 4 · Comunión con Dios
Perseverad en la oración…
(Colosenses 4:2)

«¡Ven a ver lo que encontré!», exclamó Zuky con entusiasmo mientras yo observaba algunos sacos en una tienda. La seguí hasta la sección de hogar. Con una gran sonrisa, se detuvo y señaló lo que para mí no era más que una olla común. «Esto nos va a resolver la vida», afirmó convencida mientras yo la miraba sin comprender lo extraordinario de aquella olla. Al notar mi evidente ignorancia, decidió explicarme: «Esto es un Instant Pot. El arroz que antes tomaba mucho tiempo en cocinarse ahora estará listo en solo unos pocos minutos».
Semanas después probamos el primer arroz preparado en el famoso Instant Pot, y debo confesar que no me gustó. Le dije a Zuky que prefería su arroz hecho a fuego lento con un poco de concolón (el que sabe, sabe).
El Instant Pot es solo un ejemplo más de la larga lista de artículos diseñados para una cultura acelerada y obsesionada con los resultados inmediatos. Hoy tenemos cargadores de carga rápida, wifi de alta velocidad, computadoras con encendido rápido, microondas con función de descongelación rápida, entre muchas otras cosas.
Curiosamente, esa misma necesidad de inmediatez también se ha filtrado en nuestra vida espiritual. Oramos unos días, quizá unas semanas, y cuando no vemos la respuesta que esperamos, concluimos que Dios no está escuchando o que la oración no funciona.
Sin embargo, la Biblia nos desafía a una práctica contracultural: «perseverad en la oración». El verbo perseverar implica continuar haciendo algo con esfuerzo constante a pesar de la dificultad. Nos enseña que la oración en el hogar no debe ser esporádica ni ocasional, sino una disciplina constante y parte del ritmo normal de la familia.
Verás, hay cosas que Dios no acelera, porque solo pueden prepararse a fuego lento. Y mientras esperamos, la perseverancia en la oración no solo prepara la respuesta, sino que también forma nuestro carácter, fortalece nuestra fe y profundiza nuestra comunión con Él.
Profundicemos
Lectura adicional: Santiago 5:17-18.
- 17
Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
- 18
Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
Reina-Valera 1960 · © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988
- 1
¿Qué nos revela este pasaje sobre el carácter y la obra de Dios?
- 2
¿Cómo se aplica esto a nuestra familia hoy?
- 3
¿A quién y cómo podemos compartir esta enseñanza durante la semana?
Conversemos
- 1
¿Qué cosas me impiden o limitan a perseverar en oración?
- 2
¿Qué momentos o situaciones nos han hecho perder el ánimo para orar juntos?
- 3
¿Cómo cambiaría nuestra familia si aprendiéramos a perseverar más en la oración?
Accionemos
Esta semana, elijan un momento diario para orar juntos. Compartan qué les cuesta perseverar en oración y oren unos por otros. Al final de la semana, hablen sobre cómo se sintieron y qué cambios notaron en su hogar.
Fuente editorial de esta lección
Familias en su presencia, Comunión con Dios · Día 6, páginas 23-24. Unión Panameña, mayo de 2026.
Texto íntegro del devocional impreso. Solo se corrigieron los saltos de línea y la hifenación que introduce el PDF. Los pasajes de la lectura adicional provienen de la Reina-Valera 1960.
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