Familias en su presencia · Día 5
Intercediendo por el hogar
Parte 1 de 4 · Comunión con Dios
Isaac rogó al Señor por Rebeca, su mujer, porque era estéril; y el Señor escuchó sus ruegos
(Génesis 25:21)

Acompáñame por un momento a una época en la que no existía la inteligencia artificial ni los avances científicos que caracterizan nuestra sociedad actual. Ante la infertilidad, no había tratamientos de inseminación artificial, fecundación in vitro ni congelación de óvulos. Resulta difícil imaginar un mundo así, pero ese fue el contexto en que vivieron Isaac y Rebeca.
La Biblia afirma que Rebeca era estéril. Para un hogar israelita, el anhelo de tener hijos era profundo, pues estos eran vistos como un regalo del Señor (Salmos 127:3). Ante la aparente imposibilidad de concebir, algunas familias recurrían a soluciones humanas, como la figura de la madre sustituta (Génesis 30:3).
Sin embargo, Isaac decidió hacer algo mejor: «rogó al Señor por Rebeca, su mujer, porque era estéril; y el Señor escuchó sus ruegos, y ella concibió». Una lectura superficial podría llevarnos a pensar que la respuesta fue inmediata, pero la Escritura nos muestra otra realidad. Isaac tenía cuarenta años cuando se casó con Rebeca (Génesis 25:20) y sesenta años cuando ella dio a luz (25:26). Estos fueron años de espera y oración constante.
Isaac es un poderoso ejemplo de cómo la comunión con Dios también se vive a través de la oración intercesora por la familia. No intentó resolver el problema por sus propios medios; decidió llevar la necesidad de su hogar delante del Señor. Su oración fue un acto de amor hacia su esposa y una expresión de dependencia en Dios.
Ante la espera, una oración aún no respondida o una necesidad que parece no tener solución inmediata, que sea la oración intercesora el medio por el cual tu hogar afirme su fe y aprenda a esperar en los tiempos de Dios. En un mundo que ofrece múltiples opciones y alternativas, que Dios siga siendo siempre la primera y mejor alternativa ante los desafíos físicos, económicos, sociales, emocionales, profesionales y espirituales de tu hogar.
Profundicemos
Lectura adicional: 1 Timoteo 2:1-2.
- 1
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
- 2
por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Reina-Valera 1960 · © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988
- 1
¿Qué nos revela este pasaje sobre el carácter y la obra de Dios?
- 2
¿Cómo se aplica esto a nuestra familia hoy?
- 3
¿A quién y cómo podemos compartir esta enseñanza durante la semana?
Conversemos
- 1
¿Recuerdas alguna vez que oramos y tuvimos que esperar un tiempo para ver la respuesta de Dios? ¿Qué pasó y qué aprendimos juntos?
- 2
¿Cómo podemos fortalecernos y mantenernos unidos durante los tiempos de espera?
- 3
¿Qué otras historias bíblicas conocemos en las que se requería paciencia en oración, y qué lecciones podemos aplicar a nuestro hogar?
Accionemos
Tomen un momento para orar juntos por esa petición por la que todavía están esperando que Dios responda.
Fuente editorial de esta lección
Familias en su presencia, Comunión con Dios · Día 5, páginas 21-22. Unión Panameña, mayo de 2026.
Texto íntegro del devocional impreso. Solo se corrigieron los saltos de línea y la hifenación que introduce el PDF. Los pasajes de la lectura adicional provienen de la Reina-Valera 1960.
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