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El poder de la disciplina

Aplica una disciplina familiar que enseñe, establezca límites y prepare a los hijos sin humillación ni violencia.

En esta lección
  • Disciplina significa formar, orientar y corregir con propósito.
  • Los límites deben ser claros, coherentes y adecuados a la edad.
  • La corrección nunca debe convertirse en violencia o degradación.
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El poder de la disciplina Contrariamente a lo que se pueda imaginar, la disciplina es un acto de amor. El mismo Dios concuerda con esta opinión. Él dice: “Y o reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso y arrepiéntete” (Apoc. 3:19).

Muchos piensan que la ausencia de disciplina es igual a amar y permiten que los niños hagan lo que bien les parezca. Como resultado, encontramos padres desesperados con niños agresivos que no sabrán manejar las situaciones de la vida en el futuro.

¿Qué se necesita para poner disciplina en el hogar?

• Efesios 6:4 Sea amigo de su hijo.

Recuerde que la disciplina debe ser un acto de amor y no de ira contra su hijo. Si está enfadado por algo que hizo su hijo, debe tener autocontrol.

Recuerde que usted le está enseñando a su hijo a comportarse de manera correcta, y si el niño ve descontrol en los padres, lo imitará.

• Mateo 5:37 El adulto debe cumplir sus promesas.

Si usted le prometió a su hijo que lo castigaría, hágalo. Cuando no lo hace, le enseña la impunidad.

Si le prometió recompensarlo, cúmplalo también, para que sus palabras no pierdan valor delante de sus hijos.

• Proverbios 22:6 Las lecciones de disciplina, respeto, autoridad y reverencia deben presentarse al niño desde temprano.

No lo deje para después.

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• Proverbios 29:15-17 La vara en la Biblia es un instrumento de medición (de juicio).

Los padres deben medir las acciones de sus hijos y hacerles ver dónde se equivocaron y qué deben hacer para cambiar. La mejor disciplina no es la que usa la fuerza para no hacer algo. De nada sirve apenas decirles lo que no deben hacer.

Se les debe decir lo que deben hacer.

• Hebreos 12:11 Recuerde que la disciplina es un acto de amor.

Lógicamente no nos alegramos al disciplinar, pero si lo hacemos fielmente, producirá frutos.

• Deuteronomio 6:7 La Biblia orienta que cada padre debe enseñar la Palabra de Dios a su hijo diariamente.

Tales lecciones nunca deben olvidarse.

Su familia y Dios

Dios sabe qué es lo mejor para nosotros y por eso también nos dejó reglas claras para que seamos felices.

¿Qué experimenta quien vive según la Ley de Dios? Salmo 19:7 y 8 ¿Qué es el pecado? 1 Juan 3:4 En los últimos tiempos, ¿la Ley de Dios sería observada por sus seguidores? Apocalipsis 14:12 Lea Éxodo 20:1-17 y conozca los mandamientos de Dios.

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Si conocemos la Ley, ¿qué debemos hacer?

Eclesiastes 12:13 y 14

Decisión en familia

Deseo preparar a mis hijos para este mundo y para la vida eterna.

Procuraré enseñarles la Palabra de Dios diariamente. Deseo cumplir la Ley de Dios en mi vida. “Los que no respetan el orden o la disciplina en esta vida, no respetarían el orden que se observa en el cielo.

No podrán nunca ser admitidos allí; porque todos los que sean dignos de entrar en el cielo amarán el orden y respetarán la disciplina. Los caracteres formados en esta vida determinarán el destino futuro. Cuando venga Cristo, no cambiará el carácter de ninguna persona… Los padres no deben descuidar ningún deber de su parte para beneficiar a sus hijos.

Deben educarlos de tal manera que sean una bendición para la sociedad aquí, y puedan cosechar la recompensa de la vida eterna” (Conducción del niño, p. 213).

Para pensar

Ofni y Finees, criados en el sacer docio en el templo, conocían muy bien los preceptos de con ducta y reverencia que debían seguir.

Sin embargo, despreciando ese conocimiento, actuaban de forma irresponsable e inmoral, cometiendo todo tipo de atrocidades contra las cosas sagradas. Su padre, Elí, no se quedaba callado. Frecuentemente los reprendía con palabras y exhortaciones, lo que ellos también ignoraban.

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Aun siendo advertidos por Dios sobre el castigo que caería sobre toda su familia por causa de la rebeldía de sus hijos, Elí no cambió de actitud. La historia, narrada en 1 Samuel 2:12 a 4:22, muestra las conse cuencias dramáticas que los acompañaron por generaciones. Pero, si las reprensiones de Elí no fueron suficientes para educar a sus hijos, ¿qué lo sería?

La disciplina, en la educación de los hijos va mucho más allá del diálogo. Apesar de ser fundamental, este debe ir acompañado de lecciones prácticas, para que los niños asimilen mejor lo aprendido. Es necesario mostrarles que sus errores tienen efectos negativos, y eso debe ser enseñado por medio de restricciones, castigos y hasta castigos fí sicos.

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” (Prov. 13:24). Es importante resaltar que el castigo físi co debe ser proporcional a la capacidad del niño de superarlo y entenderlo. Abusar de la fuerza es otro extremo que, en vez de ense ñar lecciones, incita la rabia y el sentimiento de injusticia.

Por eso, el castigo físico debe ser ejercido cuando el padre/madre esté en pleno control de sus emociones. De la misma forma que la reprensión, la recompensa necesita ser usada como un recurso de la disciplina. Si un castigo muestra al hijo lo que no debe hacerse, un “premio” le enseña donde está correcto, y lo incentiva a continuar en la conducta correcta.

Los padres deben dar mucha atención a esos detalles, pues es por la disciplina que se forma el carácter. Es por medio de ella que los hijos asimilan principios y valores como la pun tualidad, el aseo y la organización, la honestidad, la lealtad, la empatía, el autocontrol, la resiliencia, la disposición para el trabajo, el respeto, la dignidad y el amor a Dios. En todo caso, una cosa es cierta: les corresponde a los padres la responsabilidad prio ritaria e intransferible de disciplinar a los hijos.

Y si estos demuestran rebeldía, cier tamente los padres han fallado en posicio narse como tales. Es muy común interpretar el quinto mandamiento como una directriz para los hijos. Pero “honrar al padre y a la madre” presupone que estos ocupan una posición de autoridad que implica una pos tura activa, y no pasiva.

Osea, el manda miento también ordena a los padres exigir de los hijos el debido respeto y obediencia. Los padres son la figura representante de Dios durante la formación del carácter del niño. Por lo tanto, al enseñarles a prestarles la debida obediencia, están garantizando que, en el futuro, sea una persona que honre y tema a Dios.

De las palabras a la práctica

• Dedique un culto familiar al tema de la disciplina.

Juntos, lean Hebreos 12:5-11.

Fundamentándose en el ejemplo del amor de Dios por los seres humanos, demostrado por medio de la disciplina, estimule a sus hijos a reflejar y a expresar cuanto se sienten amados al recibir la debida corrección por sus actos.

• Desarrolle el hábito de, al reprender a los hijos, dialogar con ellos explicando el moti vo por el cual están siendo disciplinados y, juntos, extraigan lecciones prácticas de la situación.

El castigo sin diálogo y aprendizaje no es más que mera tiranía.

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0 de 8 respondidas
  1. 1

    Pregunta 1 de 8

    ¿Qué se necesita para establecer disciplina en el hogar?

  2. 2

    Pregunta 2 de 8

    ¿Qué responsabilidad tienen los padres al enseñar? Deuteronomio 6:6-7.

  3. 3

    Pregunta 3 de 8

    ¿Cómo pueden establecerse consecuencias coherentes y respetuosas?

  4. 4

    Pregunta 4 de 8

    ¿Qué errores deben evitarse al corregir a un hijo?

  5. 5

    Pregunta 5 de 8

    ¿Qué experimenta quien vive según la ley de Dios? Salmo 19:7-8.

  6. 6

    Pregunta 6 de 8

    ¿Cómo define la Biblia el pecado? 1 Juan 3:4.

  7. 7

    Pregunta 7 de 8

    ¿Qué debemos hacer al conocer la voluntad de Dios? Eclesiastés 12:13-14.

  8. 8

    Pregunta 8 de 8

    ¿Qué límite familiar necesita comunicarse con mayor claridad?

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Detente y piensa

¿Tu forma de disciplinar enseña una conducta mejor o solamente castiga el error?

Esta reflexión es privada y se guarda en tu cuenta.

Mi decisión personal

Aplicaré una disciplina firme, coherente, respetuosa y libre de violencia.

Fuente editorial de esta lección

Curso Bienvenido: Hogar y Familia, lección 8, páginas PDF 35-38.

Se presenta el texto completo extraído del material fuente. Se corrigieron únicamente saltos de línea e hifenación producidos por el formato PDF.

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