L a Biblia habla mucho sobre el do minio propio, incluso como una virtud que es parte del fruto del espíritu referido en el capítulo 6 del libro de Gálatas. Cuando se trata de la familia, entonces, esa virtud se vuelve imprescindible para la convivencia aceptable entre padres e hijos. Las emociones existen y son parte de nues tro ser, sin embargo, es necesario comprender que ellas no pueden predominar al punto de crear una de ruptura en el ambiente familiar.
No hay una regla específica y única para hablar de autocontrol o control de las emociones, pues se trata de algo bastante indi vidual, sin embargo, algunas sugerencias, venidas de la propia Palabra de Dios, la Biblia, pueden ayudar a fortalecer esa im portante característica.
Algunos aspectos podrían ayudar:
• Permítase ser guiado constantemente por el Espíritu Santo y búsquelo diariamente por medio de la oración y del estudio de la Biblia.
Sin la intervención sobrenatural y externa de Dios es imposible hablar sobre autocontrol.
• Comprenda y siga comprendiendo que no siempre es prudente dar rienda suelta a todo tipo de emoción como la rabia y la ira.
Las consecuencias para las relaciones pue den ser destructivas en este caso.
Palabras mal usadas, imprudentes, o fuera de mo mento, en el calor de la discusión, pueden angustiar y profundizar los abismos que muchas veces ya existen.
• Aprenda a respirar antes de hablar o actuar de alguna manera.
En el caso de las emociones negativas, eso puede reducir el impacto malo de una respuesta áspera, im pensada.
• En el caso de las emociones positivas, es muy bueno compartirlas siempre, pero siempre en la medida justa.
Es importante continuamente intentar ponerse en el lu gar del otro (empatía). Aveces, la euforia de un padre o de un hijo extremadamente alegre contrasta con otro miembro de la familia que está muy triste y no logra, en ese momento, contagiarse con la alegría del otro.
Es necesario respetar los sentimientos ajenos.
• Guardar emociones negativas relacionadas a alguien de la familia puede, a corto plazo, ser perjudicial para la resolución de problemas simples.
Y, a largo plazo, es un instrumento muy fuerte para minar el amor mutuo.
De las palabras a la práctica
La pareja puede leer partes del libro Cómo lidiar con las emociones, de Elena de White.
Disponible en: adv.st/lidaremocoes