Familias en su presencia · Día 32
Preguntas que hacen la diferencia
Parte 4 de 4 · Misión para todos
Señor, ¿qué quieres que yo haga?
(Hechos 9:6)

Cierto proverbio chino dice: «La calidad de nuestra vida está determinada por la calidad de nuestras preguntas». Esto también es cierto para la vida espiritual y la familia. En medio de las responsabilidades, los estudios, el trabajo y las preocupaciones diarias, hay dos preguntas que pueden transformar un hogar: «¿Quién eres, Señor?» y «¿Qué quieres que hagamos?».
Saulo (más conocido como Pablo) era un hombre religioso que no conocía a Cristo. Sin embargo, en Hechos 9:1-6 tuvo un encuentro personal con Jesús que cambió su vida por completo. En ese momento hizo una pregunta que redireccionó su propósito: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?» (Hechos 9:6). A partir de esa pregunta comenzó una nueva vida, llena de sentido y enfocada en la misión de Jesús.
Lo mismo puede ocurrir en tu familia. Un hogar no vive en la misión de Dios solo por asistir a la iglesia o participar en actividades religiosas. La misión implica, en primer lugar, una relación real e íntima con Jesús. Cuando la familia descubre quién es Él —el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6)— entonces surge una nueva pregunta: ¿cómo podemos servir juntos a Cristo?
Vivir en misión como familia no siempre significa hacer algo extraordinario. Muchas veces comienza con acciones sencillas: enseñar a los hijos a amar a Dios, servir a un vecino, compartir esperanza con alguien que está pasando por un momento difícil. Jesús dijo: «El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto» (Juan 15:5).
Cuando una familia vive preguntando «Señor, ¿qué quieres que hagamos hoy?», el hogar deja de ser solo un lugar de convivencia y se convierte en un instrumento de bendición. Cuando una familia conoce a Jesús y sigue su voluntad, descubre el verdadero propósito para el cual fue creada.
Profundicemos
Lectura adicional: Santiago 1:25-27.
- 25
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
- 26
Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
- 27
La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Reina-Valera 1960 · © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988
- 1
¿Qué nos revela este pasaje sobre el carácter y la obra de Dios?
- 2
¿Cómo se aplica esto a nuestra familia hoy?
- 3
¿A quién y cómo podemos compartir esta enseñanza durante la semana?
Conversemos
- 1
¿Cómo podemos profundizar en conocer a Jesús juntos y descubrir quién es realmente para nuestra familia?
- 2
¿Qué cosas podríamos hacer esta semana para escuchar y obedecer lo que Dios quiere que hagamos como hogar para cumplir su misión?
- 3
¿De qué maneras simples y concretas podemos servir a otros y mostrar el amor de Cristo?
Accionemos
Elijan una actividad concreta para servir a alguien esta semana como familia y, luego, compartan cómo se sintieron al hacerlo.
Fuente editorial de esta lección
Familias en su presencia, Misión para todos · Día 32, páginas 87-88. Unión Panameña, mayo de 2026.
Texto íntegro del devocional impreso. Solo se corrigieron los saltos de línea y la hifenación que introduce el PDF. Los pasajes de la lectura adicional provienen de la Reina-Valera 1960.
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