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Familias en su presencia · Día 28

Nada que temer

Parte 3 de 4 · Unidad a través del Espíritu

Pero el fruto del Espíritu es… fe…

(Gálatas 5:22)
Imagen de la lección: Nada que temer

Me encontraba dando una semana de oración a un grupo de estudiantes. Inicié uno de los temas haciéndoles una pregunta sencilla, pero profunda: ¿Qué les robaba el sueño por la noche? Después de unos segundos de silencio, comenzaron a responder: «miedo a fracasar», «miedo a lo que me espera después de graduarme», «miedo a decepcionar a mis padres».

Si algo caracteriza a nuestro tiempo es el miedo. Temor por el futuro, la salud, la economía, los hijos o lo que pueda ocurrir mañana. A veces el temor aparece de forma repentina; otras veces es una corriente silenciosa que acompaña la vida diaria sin que lo notemos.

Sin embargo, la Biblia nos recuerda: «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor» (1 Juan 4:18).

Para una familia que vive unida en el Espíritu, la fe no significa ausencia de problemas, sino la certeza de que Dios está en control. Por eso, el gozo y la paz —frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22)— se sostienen sobre una fe profunda en el amor de Dios.

Múltiples veces las Escrituras repiten: «No temas». No porque las circunstancias sean fáciles, sino porque Dios está presente en medio de ellas. A Abraham le dijo: «No temas, yo soy tu escudo» (Génesis 15:1). A Josué ante la gran misión que tenía por delante: «No temas, porque Jehová tu Dios estará contigo» (Josué 1:9). Y Pedro, ante el llamado de Jesús, escuchó estas palabras: «No temas…» (Lucas 5:10).

Cuando el Espíritu Santo llena el hogar, la fe comienza a reemplazar el temor. La familia deja de reaccionar con ansiedad y aprende a descansar en Dios. Las conversaciones cambian, las decisiones se toman en oración y el ambiente del hogar refleja seguridad en lugar de duda.

La fe no elimina los desafíos. Pero sí nos recuerda quién tiene el control. Así, una familia unida en el Espíritu puede vivir con la confianza de la promesa divina: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10).

Profundicemos

Lectura adicional: Marcos 9:14-24.

  1. 14

    Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

  2. 15

    Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.

  3. 16

    Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

  4. 17

    Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

  5. 18

    el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

  6. 19

    Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

  7. 20

    Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

  8. 21

    Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.

  9. 22

    Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

  10. 23

    Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

  11. 24

    E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

Leer el capítulo completo

Reina-Valera 1960 · © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988

  1. 1

    ¿Qué nos revela este pasaje sobre el carácter y la obra de Dios?

  2. 2

    ¿Cómo se aplica esto a nuestra familia hoy?

  3. 3

    ¿A quién y cómo podemos compartir esta enseñanza durante la semana?

Conversemos

  1. 1

    ¿Qué temores están ocupando hoy nuestros pensamientos y afectando el ambiente de nuestro hogar?

  2. 2

    Cuando enfrentamos incertidumbre, ¿nuestras conversaciones reflejan confianza en Dios o preocupación constante?

  3. 3

    ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros a aumentar nuestra fe en Dios aun en medio de las dificultades?

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Accionemos

Cada uno comparta con otro miembro de la familia una promesa bíblica para esta semana.

Fuente editorial de esta lección

Familias en su presencia, Unidad a través del Espíritu · Día 28, páginas 75-76. Unión Panameña, mayo de 2026.

Texto íntegro del devocional impreso. Solo se corrigieron los saltos de línea y la hifenación que introduce el PDF. Los pasajes de la lectura adicional provienen de la Reina-Valera 1960.

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