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Familias en su presencia · Día 21

Una familia unida por el Espíritu Santo

Parte 3 de 4 · Unidad a través del Espíritu

Y yo rogaré al Padre y les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre

(Juan 14:16)
Imagen de la lección: Una familia unida por el Espíritu Santo

Me gusta observar cuando salgo a la calle a parejas y familias que se visten igual. Llámame anticuado, pero me parece curioso y bonito. Sin embargo, reconozco que esta uniformidad en la vestimenta no necesariamente refleja verdadera unidad. Aún vestidos todos del mismo color, podemos estar completamente desconectados unos de otros.

Aunque muchos lo confunden, uniformidad y unidad no son sinónimos. La uniformidad exige que todo sea idéntico y no admite diferencias. La unidad, en cambio, es la armonía que se desarrolla alrededor de un propósito común, respetando la diversidad de personalidades y temperamentos dentro de la familia.

Antes de ascender al cielo, Jesús hizo una promesa importante: «Yo rogaré al Padre y les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre» (Juan 14:16). Con estas palabras, Jesús aseguró que su presencia no terminaría con su partida, sino que continuaría estando con nosotros por medio del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo no solo nos une como iglesia; también crea y preserva la unidad dentro del hogar. De esta forma, la unidad familiar no depende de la uniformidad, del carácter fuerte o del estado de ánimo de sus miembros, sino que fluye de la presencia de Dios en medio de la familia. Por eso, aun cuando existen diferencias, desacuerdos o momentos difíciles, puede mantenerse un ambiente de amor, gozo y paz cuando el Espíritu se manifiesta en el hogar.

El Consolador nos convence cuando fallamos, nos consuela cuando sufrimos por los errores de otros y nos llena del amor de Cristo para amar incluso a quienes, dentro de la familia, a veces nos resulta más difícil hacerlo. Así, el hogar se convierte en una embajada del cielo en la tierra y en un testimonio vivo del poder de Dios para unir lo que por sí solo no podría mantenerse unido.

Profundicemos

Lectura adicional: Eclesiastés 4:9-13.

  1. 9

    Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.

  2. 10

    Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.

  3. 11

    También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?

  4. 12

    Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

  5. 13

    Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos;

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Reina-Valera 1960 · © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988

  1. 1

    ¿Qué nos revela este pasaje sobre el carácter y la obra de Dios?

  2. 2

    ¿Cómo se aplica esto a nuestra familia hoy?

  3. 3

    ¿A quién y cómo podemos compartir esta enseñanza durante la semana?

Conversemos

  1. 1

    ¿Tenemos un hogar uniforme o unido?

  2. 2

    ¿Qué emociones predominan en nuestros momentos de desacuerdos familiares?

  3. 3

    ¿En qué conflictos actuales necesitamos la intervención del Espíritu Santo?

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Fuente editorial de esta lección

Familias en su presencia, Unidad a través del Espíritu · Día 21, páginas 61-62. Unión Panameña, mayo de 2026.

Texto íntegro del devocional impreso. Solo se corrigieron los saltos de línea y la hifenación que introduce el PDF. Los pasajes de la lectura adicional provienen de la Reina-Valera 1960.

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